Reseña de una estrella de la percusión afro Peruana

 

Por: Ricardo Fernández Flores

Cañete, “Cuna y Capital del arte negro nacional”, está celebrando su cuatricentenario quincuagésimo noveno aniversario de fundación española; oportunidad excepcional y apreciable para que los que tienen la responsabilidad le ratifiquen a la población nacional, que esa hermosa nominación se ajusta a una realidad innegable y que es menester sacarle lustre para que brille con merecido orgullo a través de las generaciones venideras.

A propósito, a manera de contribución  literaria a esa noble causa, es menester referirle la maravillosa historia de un extraordinario cajón musical de percusión que pertenece a un niño identificado con nuestra cultura afro descendiente.

Se trata de “Jorgito”, un niño inquieto, dicho con la mejor de las intenciones; un “gladiador” forjándose un futuro promisor.

Desde muy pequeño, aparte de sus estudios de rigor, le atrajo el fútbol, el básquet, el ajedrez y el ciclismo.

En el mundo del arte pictórico ya cuenta en algunos cuadros que contribuirán en próximas exposiciones artísticas. Si lo miramos desde el punto de vista musical, aseveramos que empezó sacándole armoniosos compases a la guitarra, luego aprendió a interpretar algunas canciones religiosas católicas en el órgano, le cupo la suerte de ser discípulo del gran maestro Jesús campos Mayaute, director de la Orquesta Sinfónica Infantil-Juvenil de Ica, con quien se inició en el arte de tocar el violín, llegando a integrar el grupo musical de la orquesta sinfónica del “Boniffatti” dando conciertos en el escenario de la “Casa de la Cultura”.

El Profesor Miguel Morales, ajustando su nutrida agenda, le abrió las puertas de la cultura musical afro peruana, con una sola sesión a aprendizaje en el toque del cajón; asimiló muy a gusto el ritmo de “Pollito en papa” .Jorge también fue alumno en la Academia del Sr. Pedrito Flores.

Dueño ya de tres cajones musicales profesionales, participó activamente en los tres últimos festivales internacionales del cajón peruano que han tenido como sede a la Plaza Mayor de la Ciudad Capital Peruana, contribuyendo a que nuestra Patria mantenga el World Records Guinness.

Al cristalizarse el funcionamiento de la Academia de percusión “Rafael Santa Cruz”, fue uno de los primeros en inscribirse; hasta la fecha, no se ha perdido ni una clase.

Actualmente Jorge, cuenta con doce años de edad.

En el mundo de la música ha dirigido su preferencia por el patrimonio de la nación, el cajón peruano.

La Academia de percusión, llamada en sus inicios “Rafael Santa Cruz” se halló en la urgencia de variar el nombre por el de “Alfredo Valiente”.

Nuestro protagonista, como alumno del gran maestro internacional Jorge Alfredo Valiente Martínez, le llegó a tener admiración, respeto y afecto; asimilando sus enseñanzas, no obstante sus múltiples obligaciones y limitaciones como estudiante.

Paralelamente al inicio del presente año escolar, a “Jorgito” se le cruza por la mente la idea de ser dueño de un cajón musical excepcional. Toma varias hojas de papel bond A4 y después de sucesivas correcciones se queda en un diseño propio y único en su género. Realiza el pedido a la familia para que se ejecute su proyecto; pedido que fue denegado, por cuanto ya era poseedor de tres cajones acústicos profesionales; sin embargo su anhelo no debía truncarse y silenciosamente puso en marcha un plan hermoso y ejemplar.

Desde el mes de Abril del año en curso, nuestro terco niño empieza a guardar todas sus propinas, privándose de satisfacer requerimientos propios de su edad. Estaba luchando solo contra el tiempo, en silencio, consiente del valor monetario del instrumento de su sueño. Para acelerar su recaudación, le puso precio a la resolución de crucigramas, consultando libros, ingresando a la computadora y preguntando disimuladamente.

En sus competencias de básquet era estimulado por cada canasta que anotaba a favor de su equipo.

A la primera semana de junio, ya había ahorrado el 50% del valor estimado, que lo induce a hacer la propuesta:
-¡Mamá!, Si yo ahorro la mitad de lo que vale, ¿Tú podrías darme la otra mitad?
 Ante la aparente imposibilidad, obtiene un ¡sí! Rotundo.
-¡Ya tengo ahorrado la mitad! Afirmó triunfante.

Según su diseño, quería un cajón de color brillante azabache, con su nombre en la parte superior central; abajo a la derecha el rostro sonriente del maestro internacional Señor Alfredo Valiente, en color dorado y ala izquierda en la parte media, el símbolo gráfico de nuestra “negrita” cañetana.

Inmediatamente se puso en marcha las acciones pertinentes. Se comunicó al profesor Alfredo Valiente  de las aspiraciones de su discípulo engreído, quien aprobó de buen agrado tan singular petición, accediendo a una sesión relámpago de fotografía. Gracias a una conjunción de entendimientos mutuos se superaron todas las posibles diligencias.

La confección de tan extraordinaria joya fue encargada a “Percusión Real” del experto fabricante Pedro E. Rodríguez; quien puso a trabajar a sus experimentados cortadores, armadores, diseñadores, pintores, dibujantes, etc. Supervisados muy de cerca por él mismo. Le puso tanto empeño a esa solicitud, que el Señor Valiente ordenó otro cajón igual para su uso y colección de oro, con la firme determinación de que en el Perú y el mundo no se plagie su confección.

Esa obra de arte fue entregada a Jorgito Rojas Fernández, en ceremonia significativa, el sábado 20 de Junio del presente año. Desde entonces, dicho instrumento  de auténtica peruanidad ha retumbado al unísono con todos los integrantes de la academia de percusión “Alfredo Valiente” en cuanta presentación pública han actuado .

En la tercera cajoneada provincial, con seguridad será la estrella y punto de admiración.

Este cajón ha de contribuir para que Cañete sea en verdad la “Cuna y Capital del arte negro Nacional”

Gran ejemplo de “Jorgito”
Se salió con la suya el “muchachón”
Gracias, profesor Alfredo Valiente.

 

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